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El 10 febrero, 2020

Las Redes Sociales y mi primo Pepico

Mi primo “Pepico”, el de Motril, tuvo la feliz idea de hacerse unas fotos subidas de tono con su novia de entonces. Las fotos las tenía la pareja, cada uno en un “pendrive”. Pero …… y se pelearon y no cumplieron el pacto de borrar cada uno todas sus fotos (en otros tiempos cortábamos las fotos por mitad y devolvíamos a la novia sus mitades), pero el caso es que la pareja acabose.

“Pepico” en el calor de la inmediatez de la ruptura fue subiendo y comentando “fotos” de su “ex” en su estado de “WhatsApp”, y gracias a los amigos y amigas de la “ex” (pues la pareja mutuamente se había bloqueado y no se veían uno a otro, en WhatsApp se entiende) esas fotos (comentadas y no con ánimo bondadoso) y que duraban un día y duran un día, fueron pasadas a la “EX” por pantallazos y ésta pone los hechos en conocimiento de la “AEPD” (Agencia Española de Protección de Datos).

“Pepico” obvia, ignora, pasa de la Agencia y no se defiende y al final le sancionan con 10.000 euros.

Esta recreación, cuyo parecido con la realidad puede ser casual, lo es sobre una reciente resolución de la “AEPD” (https://www.aepd.es/es/documento/ps-00334-2019.pdf) que pone de manifiesto varios asuntos:

  • la “AEDP” es una cosa muy seria.
  • el noviazgo es muy serio.
  • y una y otro pueden ser muy caros.
  • la presunción de inocencia hay que defenderla.
  • es preciso atacar para que aquélla despliegue todos sus efectos:
  • la presunción de veracidad de los hechos de una denuncia
  • o la mera puesta en conocimiento de estos en un poder administrativo sancionador.
  • En el uso de la tutela legítima y del derecho defensa hay que discutir la competencia sancionadora y ampliar el ámbito doméstico a los grupos de las RRSS. Y sobre todo negar los hechos, la veracidad de las pruebas y las consecuencias jurídicas pretendidas.

La Resolución del expediente 334/2019, que desde mi punto de vista la veo desproporcionada en sentido material y jurídico (la estoy estudiando y pensando cómo me defendería de ser “Pepico”), creo trata de tener un impacto “evangelizador”.

Hemos visto que en fecha reciente les han tenido que dar un curso de RRSS a los “triunfitos”, pues el asunto de las RRSS o mejor dicho de las “influencers” se está desmadrando. Ya he escuchado al algún joven que el día de mañana quiere ser “youtuber” o “influencer”.

Yo quería comentar la Resolución para indicar que, con la sola afirmación de un escrito de alegaciones y unas fotos de terceros, supone que la callada por respuesta te cueste 10.000 euros, es como aquél que puso una cámara de video falsa para evitar miccionara un vecino en su ventana.

Y digo yo, ¿no hubiera sido preciso investigar a esos terceros para comprobar a quien han cedido las fotos unidas a la denuncia inicial?

Y el pobre entrenador del Málaga, cuyo “video” fue cedido a “terceros” y estos pueden ser objeto de sanción penal (os acordáis de Olvido Hormigos).

Y la arrendadora que su nombre y apellidos ha salido al público, gracias a una flamante política, hoy ministra, cantando y contando unos hechos que no son públicos, como el precio del alquiler, las relaciones contractuales, etc. Estoy seguro de que la AEPD ha abierto un procedimiento de oficio para dar cumplimiento a aquello que dijo Cervantes en el Quijote: “Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre”. ¿Quién es quién? La de Madrid o la del chalé de Galapagar o es viceversa.

En fin, muchas cuestiones que me apremian y me ocupan en una tarde de lectura y dolor de muelas, pero es que quizás me duela más si pienso los riesgos a los que nos enfrentamos todos los días, y ya no solo económicos como el visto, pues el “WhatsApp”, las motos, los coches, los semáforos y los pasos de peatones son una mezcla explosiva que nos pueden hacer dar con nuestros huesos en el suelo, en otra ocasión contaré mi teoría del futuro de los coches y los seguros.

En fin, el hoy menos rico “Pepico” creo que hubiera tenido mejor trato si aplicara lo que ha dicho el psiquiatra Luis Rojas, respecto a las RRSS y la juventud, pues “es que está muy informada pero peor formada”.

Granada, febrero de 2020

Ignacio Alba Muñoz

Abogado, “BMA, SLP”

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